El barco era zarandeado como un juguete de madera en un rio tumultuoso. Todo lo que no estaba amarrado había salido por la borda. Las velas no arriadas habían volado. Y todos los supervivientes se agarraban a algo para no hacer lo mismo. El cielo parecía abrirse en cada retumbar de los truenos. Aquella era la peor tormenta que Saladen había visto en sus años en el mar. Y de eso hacia mas de 70 años. Tal vez en los años 20 aquel asunto de los gigantes, las aguas se alzaron altas como Granborls. Toda la cubierta quedó inundada de agua. Saladen aferrándose a las jarcias contuvo la respiración mientras aquella gigantesca ola recorria toda la nave. No terminaba de pasar. Tragando agua al tratar de respirar concluyo que aquella era definitivamente la peor tormenta que se habia obligado a atravesar. Los Eldivos ya se lo habian advertido. En circunstancias normales nunca se hubieran hecho a la mar. Pero quedarse hubiera sido morir emplumado. Quizas estaban destinados a morir de todas las maneras.
- ¡Capitán! - El fiel Tub se había acercado rápidamente tras que la ola reculase. El sem tenia valor. Saladen le dio uno de los cabos, su segundo lo agarró - El casco integro. Las inundaciones de la bodega se mantienen estables. La arboladura no aguantara mucho mas. Las vergas de mesana estan partidas. Y ya sabe..
- Si ya se que no es el equipamiento original, no te olvidas nunca de recordarmelo - El capitan lo habia perdido en una apuesta. - ¿Como esta Melf?
- Lo han bajado. Tiene algunos huesos rotos. Es increíble como se enganchó a la cuerda.
Saladen lo había dado por perdido cuando cayo por la borda. Contra todo pronostico el hechicero se habia agarrado como una garrapata al cabo lanzado y semiinconsciente pero vivo lo habían izado. ¿Cuanto podría durar esa tormenta? En esos momentos Saladen lamentaba su falta de fé en alguno de los dioses. Sabia que aunque rezase ninguno le haria caso. Lo unico que lo podía consolar era en estos momentos era difícil que el asunto se complicase. Si aguantaban el vendaval sobrevivirian. En caso contrario todos muertos. En tensión aguantaron expectantes la proxima ola. Viniese por donde viniese. En ese momento se escucho un terrible grito. El alarido estremecedor se alzó por encima del barrunto de la tormenta. Procedia de las profundidades del barco.
-¡Que demonios pasa ahora Tub! - El capitan se hizo oir no sin cierto desespero.
- Es la del Alberich. - Voceo el segundo. - Se ha puesto de parto.
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