“Veinticuatro esquelies” Aquel grupo habia podido con dos docenas de reanimados. No sin esfuerzos. Tres del grupo habian quedado bastante malheridos.Por unos momentos parecio que todos perecerian cuando dos de ellos cayeron al suelo del salon. Ella permanecio escondida detrás de una columna. No tuvo valor de salir. Tampoco hubiera servido de gran ayuda. Oculta presencio toda la escaramuza. El clerigo no parecia tener mucha fé. O quizas el poder del Fenix era mucho mayor aquí. Normalmente cualquier sacerdote podria haberlos destruido con facilidad. “No cualquiera, sus intentos propios habian resultado infructuosos” Pero quizas estos era otros tipos de muertos. Eran acolitos de su propia orden alzados del mas alla. Aquel templo llevaba mas de mil años abandonado, pero seguia siendo un sitio de poder de la Orden del Fenix. Solo aquello la habia mantenido con vida, hasta ahora. “Mas alla de la muerte, el Fenix siempre renace”. El credo basico. Lo primero que oyo de los labios de reclutadora Vigdis. No habia llegado a pasar un año, pero que lejos quedaba aquello.
Finalmente el Clerigo del Sol consiguio que la fuerza de Aman fluyera a traves de el y fue destruyendo los esqueletos con exorcismos cegadores.
Los supervivientes arrastraron a sus heridos inconscientes y cerraron las pesadas puertas de hierro tras ellos. La oscuridad lo inundo todo. La joven escuchaba el arrastrar de pies de hueso detrás de ella. Marina penso en llamarles. Podria tocarles a las puertas para sacarla de alli. Pero le daban miedo. No daban ninguna confianza. Eran temibles. Habia un gigantesco Kordus, peludo como un oso que estuvo asestando terribles tajos con una enorme hacha. A su lado un Tloniano armado con los ojos de un asesino y una mueca cruel. Otro tenia toda la pinta de ser un mercenario de La Grieta. ¿Qué clase de tipo seria para que lo hubiesen echado de alli? ¿Acaso no tenian alla sangre dia tras dia? Estaba muy loco.Todos parecian estarlo. Solo los locos se metian en sitios asi. Ella, aun teniendo su fé sabia que habia hecho una locura. Nunca hubiera de haberse metido sola. Eran siete, como los siete dioses de los cuentos de hielo y fuego. Y cada cual parecia mas peligroso y cruel que el anterior. El del Sol, alzando su brazo a los reanimados, habia gritado su exorcismo sin ningun resultado una y otra vez. Hasta el final. Parecia un demente fanatico. Eran aventureros sin escrupulos, tenian un mago entre ellos. Se nota perfectamente quien es un mago aunque este a siete leguas de distancia. O inclusa en la penumbra de un dungeon. Con sus gestos estrafalarios y la extrañeza de sus gestos. Aun sin ellos, podria detectar a un mago simplemente por su manera de andar. No pudo comprobarlo por que moverse, se movio poco. En una mano sostenia un baston con una de las luces. La otra mano la esgrimia como si fuese a atacar con una aguja invisible. Ademanes de mago. A Marina le hubiera dado risa si no hubiera estado al borde de unataque de histeria.El mago llevaba una luz magica. Ese antinatural fulgor blanco que evidentemente no puede provenir de la candela de una llama. Esa luz hacia de el un blanco perfecto. El fulgor evidenciaba que era completamente negro. No un negro como el que habia en los isleños de Roscomun. Tampoco del de todas las personas morenas que vio en los puertos de La Capital. Por otro lado no estuvo mucho tiempo por alli. Vio cosas mas raras incluso. Pero aquel negro era turbador, negro como el tizon. Ademas ¿Qué era? ¿Un anciano? Ese hombre se iba a matar por hay. El arquero elfo. Con rastas. Parecia una rata, tambien bastante oscurillo. ¿Seria semirazlag? Su expresión era depravada ¿Qué extrañas alianzas podian poner a uno del Sol con una de esas alimañas oscuras? ¿Y el Paladin? Le costo averiguar lo que era. Eso si que era inusual. Un Paladin de Canal. Y vaya que si lo era. Su mirada era pura locura. Era el mas loco de todos. Y aquello no era nada facil entre semejante recua. Loco como su diosa lunar. Liderados por un lunatico.No, no tocaria a sus puertas.
Encendio su lampara. Al tercer intento. Las manos le temblaban. Si no iba por la puerta norte tenia que volver a la puerta sur. Aquello implicaba cruzar los muertos otra vez. Los muertos que andaban. Otra vez. Cerca de la puerta deambulaban una docena o mas de no muertos. Esquelies. Podrian haber muchos mas en los rincones oscuros. Habian demasiados rincones oscuros. Los muertos recogian escombros del suelo o de los laterales derrumbados. Como marionetas manejadas por hilos invisibles se agachaban como muñecos. Cargaban el peso sobre sus brazos de solo hueso con solo tal vez jirones de tela ennegrecida. Y andaban mecanicamente como unos automatas de bronce que una vez vio en el Zoco. Andaban en grotescos pasos y tiraban en un pozo los escombros que habian recogido. Eran esqueletos animados magicamente. Resultaba un espectaculo digno de ver. Habia oido rumores de que en ciertas tabernas, o mas bien selectos clubs cuyo secreto emplazamiento solo era conocido por sus ocultos miembros, que habian degenerados que pagaban por ver a un nigromante reanimar muertos y hacer teatros con ellos. Habia oido cosas peores pero preferia no pensar en ellas. No aquí abajo. Hay demasiados muertos vivos.
Sin embargo ninguno de esos seres vueltos antinaturalmente a la vida habia mostrado hostilidad hacia ella. Su entrada los reactivo. Ella sin saberlo habia puesto en marcha algun antiguo hechizo. Un favor divino adormecido por el olvido. Ella era una sacerdotisa de la Orden del Fenix. Era una novicia eso si, pero era una cleriga de la fe al fin y al cabo. No iba a poder volver a casa esa noche. No con ese grupo de locos merodeando. A saber que harian con ella. Incluso puede que la responsabilizaran de los muertos. Aunque en verdad era la responsable. Pero no conscientemente.Los esqueletos la ignoraban. Seguian ejerciendo su labor lenta pero incesantemente. A ese ritmo puede que en menos de un ciclo despejasen toda la sala. Marina intento vislumbrar los techos. La luz de su lampara no llegaba tanto. “O dos ciclos, o dos años, esto es realmente inmenso” Casi de puntillas paso entre los muertos procurando mantener las distancias. No eran hostiles pero la idea de que la tocasen le horrorizaba. No tenian manos, eran garras de hueso. Tras una eternidad llego a la puerta. La abrio. Chirriaba. Los esqueletos no se dieron por enterados. La cruzo y la volvio a cerrar.
Siguio el corredor hacia el sur. Llego al cruce y miro al oeste. “La trampa”. Continuo andando despacio hacia al sur. Todo el rato estaba en tensión esperando que cualquier horror saliese de cualquier esquina. Era un templo del Fenix. Y ella era una cleriga del Fenix. Pero vete a saber si todos aquellos engendros la respetarian. Era una novicia al fin y al cabo.
El hueco del abismo era la sala que mas al sur estaba situada del complejo. El Templo acababa alli en un inquietante abismo. Hacia arriba por el hueco entre las rocas veia las primeras estrellas titilar. No se arrimo al borde, le daba miedo mirar. Alli habia un altar, sin inscripciones. El altar de la Catedral de Roscomun estaba bañado en oro y mostraba al Fenix en todo su esplendor. Este era algo sencillo en comparación aunque hecho de ferrea piedra. Tal vez hace mil años todo era mas sencillo. Menos complicado. Le dolia la cabeza y le rugia el estomago. Estaba agotada completamente. Su intención habia sido abandonar el Dungeon hasta que vio a los locos.
Tenia que administrarse los viveres. El bacon se habia acabado. El estomago le rugia. Aquella misma mañana habia desdeñado las tiras de grasa. Ahora se arrepentia. Arrebujandose en una esquina rebusco en su mochila. Solo tenia un chusco reseco de pan del camino. Mordisqueo un poco. Era comida concentrada decian, pero sabia a papel mojado.Apenas quedaba agua tampoco.Saco los papeles que habia encontrado en el atril de la capilla. Los extendio para estudiarlos a la luz de la lampara. Su intención habia sido estudiarlos comodamente en su casa. Comiendo los ricos platos que le preparaba su madre. Hubiera dado cualquier cosa en ese momento por uno de sus estofados. Aunque engordasen. Sus padres estarian preocupados. Habia pasado una semana desde que se fue. Estuvo cuatro dias en la granja del greñas antes de meterse en este lio. Estuvo con la panda fumando hierba del diablo sin parar. Aquello era lo que le habia metido esa idea loca en la cabeza. La heroína del Fenix. Que absurdo. Apenas recuerda como llego. Si que se acuerda como ninguno de ellos la quiso acompañar. “Medianos fumados” Eran unos cobardes. O tal vez demasiado perezosos. En cualquier caso no se podia contar con ellos para otra cosa que no fuera fiestas y diversión.
Un insidioso frio provenia del abismo. Su manta se habia quedado en la sala de las gradas. No podia volver alli. Los pergaminos estaban escritos en comun antiguo, eran dificiles de leer pero poco a poco los fue descifrando. En ellos se corroboro su sospecha de la trampa en el corredor oeste. Habia sido una suerte que le hubieran enseñado algo muy parecido en los subterraneos de la Catedral de Roscomun. ¿Cómo se llamaba aquel celador? No se acordaba. El mozo habia querido impresionarla y le enseño varios pasajes que normalmente permanecian ocultos a los visitantes normales. Aquello le habia salvado la vida.
En los papeles estaba todo. El templo era mucho mas antiguo de lo que parecia. Se habian encerrado, se habian enterrado en vida para sobrevivir a los Raz-Lag. Y volverian a la vida cuando uno de su propia fé los rescatase. “Mas alla de la muerte, el Fenix siempre renace”. Asi que habia sido ella. Su presencia.
Aquello no estaba bien. Esas almas atormentadas necesitaban una liberación. Los mismos papeles brindaban la solucion. En la sala de la Trampa estaba el Abanico del Apacible descanso junto con otros tesoros listados. Con el y el adecuado ritual descrito podria poner fin a todo esto.Pero ella no podia acceder alli. En ningun sitio ponia la contraseña. Si intentaba acceder sin ella resultaria muerta.
Una ola de frio la invadio. Se hizo un ovillo. La luz de la lampara iba disminuyendo poco a poco.Pobres almas que aun en la otra vida seguian sirviendo a su dios. Rezó por ellos. Rezó por los siete hombres que le daban miedo. Rezó por ella misma. No iba a poder dormir alli. Estuvo llorando hasta que de alguna manera se quedo dormida.
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